ENFOQUE PEDAGÓGICO

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La construcción de este modelo pedagógico es fruto de muchas miradas, en la que no solamente se presentan ideas novedosas, sino que algunas son retomadas de diversas concepciones filosóficas, teóricas y doctrinales.

 

Este artículo pretende exponer elementos que a juicio de su autor, permiten la caracterización de un modelo pedagógico de base dialógica.

 

Aparte de presentar algunos antecedentes del pensamiento dialógico, e ideas para su fundamentación epistemológica, se aborda el modelo desde la búsqueda de sentido, el desarrollo del potencial humano, la formación integral, el aprendizaje de la trascendencia, la integralidad y flexibilidad curricular, la didáctica participativa, la creación de comunidades de enseñanza -aprendizaje y la evaluación integral.

 

 

 INTRODUCCIÓN

 

El antecedente más remoto del pensamiento dialógico se encuentra en los griegos presocráticos, especialmente en Empédocles, con los conceptos de amistad y odio (Mezcla y disociación), unidad y multiplicidad, como los factores determinantes de la organización de lo real; sin embargo, se considera a Sócrates el primero en hacer la aplicación de esta concepción al campo pedagógico, desde la perspectiva de la comunicación como medio para la enseñanza-aprendizaje, presentándolo con el nombre de mayéutica.También puede considerarse a Jesucristo como un maestro del modelo dialógico, a partir de la combinación de diversas estrategias de enseñanza en la que se combina la exhortación, la parábola, la enseñanza directa, las preguntas de diversos tipos, el ejemplo, etc, teniendo como trasfondo el amor. Abstrayendo un concepto de lo dialógico a partir de las tres perspectivas señaladas, se concibe como una relación entre elementos que subsisten gracias a una identidad, trasfondo o estructura. Esta identidad será llamada de diversas formas, tales como Logos, Intelecto, Amor, Dios, lo indeterminado o factor desconocido, entre otros.    

 

En la época actual hay diversos autores que han venido aportando elementos epistemológicos, sociológicos, psicológicos, pedagógicos, etc, para la configuración de lo que aquí se presenta como modelo pedagógico; entre los principales autores se encuentran Habermas, Morán, Not y Freire.

 

Tal como ha pasado con otras categorías filosóficas, como es el caso de la dialéctica, lo dialógico puede ser entendido desde diversas perspectivas. Las palabras pueden expresar conceptos diferentes, por lo que se hace necesario precisar el significado que se le da desde un contexto, una concepción teórica o marco conceptual, o autor determinado.

 

Lo dialógico puede ser entendido desde la perspectiva constructivita, desde el enfoque de la complejidad, de la acción comunicativa, de la educación liberadora y de la teología de la liberación, entre otros marcos interpretativos. Lo que es más curioso es que puede ser pensado desde cosmovisiones opuestas.

 

Un rasgo común de los diversos enfoques de lo dialógico es hacer primar la identidad, convergencia, acuerdos, frente a las contradicciones, oposiciones y divergencias, y esto es a nuestro entender el punto neurálgico de la cuestión, porque de allí se derivan sus consecuencias teóricas.

 

Regularmente el término se asocia a una forma de comunicación o característica del lenguaje, de tal manera que aparece como un hecho u objeto antropológico; así que las ciencias sociales parecen ser su ámbito más adecuado.

 

La identidad y las diferencias han sido asociadas a fenómenos de carácter humano, lo que limitaría la pertinencia de los conceptos a esta dimensión de la realidad. Sin embargo, ya desde los griegos pre-socráticos puede pensarse en un uso universal de tales conceptos.  

 

Posiblemente lo que ha llevado a la diversidad de usos y connotaciones de lo dialógico es la utilización de expresiones que tienen significados diferentes; tal es el caso del concepto “contradicción”, que no significa lo mismo que antagonismo, oposición y diferencias, pues aunque tales conceptos hacen referencia a la intervención de aspectos, factores, variables, elementos o fenómenos de distintas características, no implica necesariamente la existencia de dicotomías y lucha, como encuentro de dos fuerzas inconciliables, pues de ser así el resultado sería la destrucción de los elementos, su neutralización o rechazo, pero no su integración. 

Lo mismo pasa con la identidad, que puede ser entendida como cooperación, acuerdo, empatía, lo que limitaría una utilización general, como puede lograrse a través de conceptos como convergencia, sinergia, afinidad, similitud.    

 

Lo dialógico entonces no hace referencia al diálogo, o a la comunicación, ni por tanto a algún tipo de fenómeno subjetivo, intencional, inteligente, puesto que el concepto es pertinente para el mundo natural y humano.

 

Si lo dialógico implica que la identidad pesa más que las diferencias, debe evitarse pensar en la contradicción como su antónimo, puesto que aceptarlo niega la posibilidad de los procesos constructivos o de desarrollo, asociado a lo dialógico, ya que es más fácil entender que las contradicciones puedan generar destrucción, neutralización, choque, pero no construcción, sinergia, homeostasis.  

 

Plantear el predominio de la identidad sobre las diferencias tiene unas connotaciones que ya los griegos pre-socráticos se formularon. Lo dialógico es el fundamento filosófico del concepto “cosmos”; puesto que el cosmos es el orden universal, que se sostiene por el equilibrio o predominio de las identidades sobre las diferencias, en la interacción de los elementos. El concepto más afín actualmente al concepto cosmos es el de sistema.

 

Lo dialógico permite entender los sistemas como organizaciones de elementos alrededor de un centro, núcleo, eje, que mantiene la cohesión de todos los componentes, a pesar de sus diferencias. Puede definirse la permanencia de los sistemas como estructura; por lo tanto, un sistema es una clase, especie, tipo de entidad que se sostiene debido a una estructura; esta estructura es la expresión de la identidad del sistema.

 

Un sistema es pues la emergencia de la identidad común a una multiplicidad de organizaciones. Así que un sistema puede tener múltiples organizaciones, debido a la flexibilidad de su estructura. La organización es la característica cambiante del sistema, mientras que su estructura es su cualidad permanente o constante.                     

 

Un sistema educativo es la forma como una sociedad organiza los procesos de enseñanza-aprendizaje, de acuerdo a una diversidad de factores o variables que la caracterizan. En tal sentido se le da el nombre de modelos pedagógicos a las diversas organizaciones del sistema educativo, de acuerdo al tipo de sociedad en las que estos emergen.

 

Se presentan a continuación un cuadro general de los principales modelos pedagógicos, a partir de sus fundamentos filosóficos, énfasis, objetivo, tipo de aprendizaje, currículo, didáctica, resultados que buscan y tipo de evaluación. Luego, se presentarán más claramente las características del modelo dialógico.   


MODELOS PEDAGOGICOS
 

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Modelos Pedagógicos

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